Diario de campaña: el seleccionador



Pedro Sánchez lo intenta e intenta pero no consigue entrar en campaña. Ha sacado el seleccionador que todos llevamos dentro y ha tratado de ajustar la alineación del equipo nacional que participa en la Eurocopa. De Gea no debería jugar, Pedro Sánchez no se siente cómodo (como ya le sucediera a un senador de Podemos) y a la mayoría su opinión le ha dado más bien lo mismo. En realidad, no se trata de comentar con el taxista o parroquiano del bar de referencia los cambios que Del Bosque debería realizar para mejorar el juego de La Roja, sino realizar una llamada a un electorado clave para los socialistas: las mujeres. 

Más allá de la conveniencia de sacar en campaña un asunto judicializado, como es el caso Torbe, e implicar a un futbolista en un proceso penal cuando el juez aún no ha realizado ningún tipo de acción en este sentido, estas declaraciones tienen por objetivo reclamar cierta ejemplaridad a la selección a la hora de proteger a las víctimas de la violencia de género. Por supuesto, la presunción de inocencia debería bastar para proteger a los futbolistas que han sido acusados de abusos y/o proxenetismo, algo en lo que ya insistió el Ministro del Interior en su momento, pero a este, y a otros muchos, se le olvidó recalcar que la víctima también debe quedar protegida al amparo de la Justicia. 

Pasado el ecuador de esta anodina campaña, el PSOE sigue sin poder colocar un tema en la agenda, sin fijar ningún driver que le favorezca y los proyecte sobre sus públicos objetivo. Con la iniciativa de la campaña bloqueada por el férreo control que Unidos Podemos está realizando, Pedro Sánchez intenta crear polémica con un asunto complicado en cuyo fondo esconde la llamada a uno de sus segmentos clave: el voto femenino. Con Pablo Iglesias presentando una demanda de paternidad a Rodríguez Zapatero (Papa, soy yo!! ¿No me reconoces?), a Sánchez no le queda otra que reclamar el legado en derechos sociales y políticas de igualdad que caracterizó el último período de gobierno de los socialistas, especialmente en lo relacionado con la violencia de género. 

El PSOE tiene tanta necesidad de activar a sus votantes que un asunto como este podría ser una buena idea, muy arriesgada, si no fuese porque casi se ha comentado como un desliz para no molestar demasiado. Un intento de probar algo que parece haber tenido poco impacto porque cuando Sánchez ha sido preguntado al respecto, además de afirmar que él estará siempre al lado de la víctima, lo que invariablemente es un acierto, ha terminado hablando de la legalización de la prostitución. Minuto de oro perdido pues, en vez de colocar su mensaje recordando la tradición de su partido y reclamando el voto femenino que tanto premió a Rodríguez Zapatero, se ha diluido como un azucarillo para, como dijo el Fernández Díaz, no perturbar el ánimo de la selección ante tan importante competición. EL partido continua y todavía tiene tiempo de una última jugada, aunque también es posible que se meta un gol en propia puerta o de que simplemente le vuelvan a robar la pelota. Veremos.

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