VxA: Vote por Allende, breve historia de una campaña electoral


Resto de las gafas de Allende encontradas en el Palacio de la Moneda tras el asalto del 11 de septiembre de 1973.

A pesar de sumar tres derrotas consecutivas la coalición Unidad Popular volvió a confiar en Salvador Allende como candidato a la Presidencia de Chile. Sin embargo, en esta ocasión, y tras un paulatino ascenso electoral, si bien no llegaría a una mayoría absoluta, las proyecciones indicaban que podía ganar los comicios en un sistema electoral en el que no hay segunda vuelta*. Ante esta perspectiva, las fuerzas conservadores organizaron una campaña electoral que impidiese la victoria del candidato de la izquierda. 

Con tal propósito, los partidos conservadores organizaron una campaña integral que incluía distintas estrategias. En primer lugar se coordinó una serie de acciones en los medios en la que se ponía en funcionamiento la vieja técnica del atrocity propaganda (desarrollada y explotada durante la I Guerra Mundial y que consistía en enviar un conjunto de mensajes para demonizar al enemigo dentro de un escenario de guerra psicológica. Para tal efecto, se tomaban historias reales de crímenes, o se inventaban, con el propósito de provocar el terror entre el público al que se enviaban estos mensajes). Una técnica muy efectiva con la que se buscó demonizar al candidato de la izquierda, identificando la figura de Allende con un socialista-marxista próximo al régimen soviético, durante la campaña electoral chilena se publicaron todo tipo de reportajes mostrando crímenes y violaciones de los derechos humanos en diferentes países comunistas. Tales como la represión de la revolución húngara de 1956, la primavera de Praga de 1968 o la persecución de Mao Zedong a los intelectuales disientes.

Simultáneamente a estos reportajes en la prensa, en la radio se leían mensajes en los que se explicaba a la población el significado de expresiones que se vinculaban a los regímenes comunistas y a la campaña de Allende, tales como el significado de la palabra "expropiar". Asimismo, se organizó un falso canvassing que parecía ser de la candidatura de Unidad Popular: un grupo de jóvenes informaba sobre el programa y las principales medidas que pondrían en funcionamiento al tiempo en el que preguntaban a los inquilinos por todas sus propiedades y la posibilidad de alojar en sus viviendas a otras personas que no fuesen de su familia. Ante esta campaña Allende se empeñó en la organización de grandes mítines en los que explicaba lo que él definía como una transición pacífica al socialismo que llegaría con olor a empanadas y vino tinto después de la nacionalización del cobre y de las empresas claves de la nación y la creación de un Poder Popular.

La televisión nacional de Chile, la TVN, organizó una serie de programas llamados Decisión 70. En los mismos se hacía un seguimiento y entrevistas a los distintos líderes. Con una línea editorial que si bien podía no ser próxima al menos no era hostil a Allende, uno de los últimos programas se dedicó al candidato independiente de la derecha, Jorge Alessandri Rodríguez, el gran rival de Unidad Popular. En las imágenes pudo verse a Alessandri agotado tras haber recorrido buena parte del país en una serie de mítines. Además se apreció con toda claridad como al candidato, que ya contaba con 74 años, le temblaba la mano. Los rumores de una posible enfermedad (Parkinson) y la dudas sobre su capacidad dada su edad no tardaron en llegar. Las candidaturas rivales se cebaron en una campaña negativa que provocó la restricción de grandes mítines del candidato conservador.

Ante a nula presencia de estímulos positivos de Allende en la prensa, la candidatura de Unidad Popular tuvo que encontrar un espacio propio. Un espacio fuera del control de los medios próximos a las candidaturas conservadoras. Esta ecuación se resolvió con una fácil solución: pintar las paredes de las calles como se venía haciendo desde los tiempos de la reforma agraria de Eduardo Frei (1964). Bien con la pegada de carteles o la creación de murales, la campaña de Allende se insertó en la línea de lo que se conoce como el “cartel político” que la izquierda chilena empezó a elaborar a lo largo de la década de 1960. Una serie de códigos y un estilo propio que lo hicieron fácilmente identificable. Una acertada combinación de tipografías e imágenes que permitió, dentro del realismo y un heredado racionalismo alemán, crear una nueva modalidad estilística que alcanzaba una alta eficacia en la difusión de mensajes de contenido político. Una idea de modernidad que los publicistas y asesores de la campaña del candidato de la izquierda emplearon en una suerte de combinación de letras que eran capaces de sintetizar el mensaje, además de facilitar una lectura sencilla. Con este propósito se combinaron unas pocas líneas que permitían enviar un mensaje claro. Con una V, una X y una A se crea el emblema de Unidad Popular: VxA, vota por Allende. Sencillo, claro y que cualquiera podía pintar rápidamente en una pared.

Por último, dentro de la búsqueda de espacios alternativos a los controlados por los medios conservadores, cabe destacar la lucha por conquistar la música popular con la grabación de diversos jingles musicales. Especial importancia, por lo que tiene de himno de la izquierda latinoamericana, alcanza la canción oficial de la campaña de 1970: “Venceremos”. Canción compuesta por Sergio Ortega y popularizada por Quilapayún que fue reescrita por Víctor Jara para estas elecciones.

La financiación de la campaña electoral fue una de las grandes controversias de las elecciones. Tras la desclasificación de diversos papeles secretos de los servicios de inteligencia estadounidenses se confirmó la provisión de fondos, unos 350.000$ a través de la compañía ITT (International Telephone & Telegraph), para financiar la campaña de Alessandri (al que veían seguro ganador). Por su parte, investigaciones recientes aseguran que la campaña de Allende solicitó apoyo económico a la KGB a través de un contacto en la embajada rusa de México. Finalmente, tras diversas gestiones, recibiría una cantidad aproximada de 400.000$.

En este clima de tensión se celebraron unas elecciones en las que Allende obtuvo finalmente la victoria con 1.075.616 votos (el 36,6%) seguido de Alessandri con 1.036.278 de votos (el 35,3%). Es decir, poco menos de 40.000 votos separaba a ambos candidatos. Ninguno obtuvo una vitoria por mayoría absoluta, por lo que el Congreso debía decidir el siguiente Presidente.

En plena Guerra Fría ninguno de los dos bloques parecía querer perder la revalida del Congreso. Por su parte, Yuri Andrópov, director de la KGB, autorizó una nueva provisión de fondos para poner en funcionamiento todos los medios necesarios para que Allende obtuviera la victoria en el Congreso. En sentido contrario, la Administración Nixon trazó dos planes para evitar la victoria del candidato de la izquierda y la extensión del comunismo en el continente americano: las operaciones Track One y Track Two. La primera de ellas sumamente sencilla, el Track One consistía en promover el triunfo de Alessandri en el Congreso y su posterior renuncia para convocar unas nuevas elecciones en las que apoyarían a un candidato con más garantías. Sin embargo, la formalización de un pacto entre Unidad Popular y el Partido Demócrata Cristiano aseguraba el triunfo de Allende en el Congreso, lo que hacia inviable este plan.

Fracasa la operación Track One se puso en funcionamiento el segundo proyecto, el Track Two. A través de una serie de acciones coordinadas, crearía un clima de inestabilidad política que terminaría anulando las elecciones y convocando unas nuevas. Pieza clave de esta estrategia era el secuestro del general Schneider**, lo que forzaría la intervención del ejército. Igualmente fracasó este intento pues, ante el inminente secuestro, Schneider se defendió, resultando tiroteado y falleciendo poco después en el hospital.

A pesar de la convulsión que se vivía, el Congreso se reunió en sesión plenaria el 24 de octubre de 1970 (dos días después del asesinato del general Schneider), para la elección del nuevo Presidente. Una votación que Allende ganó con 195 votos (35 para Alessandri).



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* En caso de no obtener ningún candidato la mayoría absoluta, el Congreso recibe el encargo de decidir el nombre del siguiente Presidente.
** Ante la posibilidad de una victoria insuficiente por parte de los dos candidatos principales, se le consultó al general René Schneider (Comandante en Jefe del Ejército chileno) sobre la posición que el ejército jugaría en la elección presidencial. El general manifestó su respecto al orden constitucional y la voluntad política de la nación, asegurando la no injerencia. Nacía la Doctrina Schneider.

1 comentario(s)

Enrique Bermejo Dotor | 11 de septiembre de 2013, 19:21

Excelente repaso a la historia de uno de los otros 11 de septiembre (quizás el más relevante después del año nuevo etíope)

Felicidades